Se lo arrancó de la mano a Erik-A. Erik-A se sintió confusa. -¿No ves que está rota, no lo ves? ¿No ves que está rota?- repitió. El hombre alto, de cabello negro y oscuro, vestido de cuero negro de los pies a la cabeza, no le hizo mucho caso. Se entretuvo en dilapidar el tiempo agitando el comunicador de luz arriba y abajo. -Como si fuera nuestro amigo... -dijo la chica con inocencia.-No vale para nada, ese tampoco ayuda una mierda. ¿Has visto lo que hicieron con los que bajaron por la otra escalera? -Nadie te ordenó meterte en la casa y menos en la casa gótica. Deja de girar; no es lo tuyo, parece. -Ni que yo hubiese creado tantas puertas- protestó. -Algunas. -Bah... algunas.- Le pegó una patada a una piedra; el sonido metálico rebotó y se hizo el silencio. -Un eco, un eco solamente para dejar mis pisadas y escuchar el ir y venir del oleaje. Un eco, un eco solamente y el aullido de tu voz me arrancará las entrañas con sus mil voces... Un eco solamente percibo y ese eco es la reminisce...
naif, género negro, chick-lit y microrrelatos - Mi blog de literatura, reflexiones, poemas y otras construcciones mentales: Entre el surrealismo y la ciencia ficción