Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2012

I

convertida en un abismo de dolor la noche puede ser eterna la eternidad de lo concluso las palabras que nunca escucharás una sensación de reiteración una cadena de rastros conocidos puede que sólo sea tu imaginación aunque se sucedan las oblicuas denominaciones de un silencio comprimido: los párpados cansados y cerrados a la luz ¿estás derramándote en algún lugar? lo has aprendido tantas ocasiones son indistintas en la oscuridad oprimes el interruptor para salir de tu propio cerebro y reconstruirlo  Scott Rohlfs 

Sin título (cuando)

A Liliana no le gustaba la actitud de Al J. no le gustaba que la ignorase todo el tiempo y que detuviese la mirada anquilosada en su moto y en sus bragas alternativamente. El resto del grupo no tardó en llegar. Hacía calor, los geranios estaban secos y las prímulas se mantenían erectas bajo los aspersores. Liliana pensó que Al J. era un imbécil. Le gustaba observar a Diego: la sonrisa traviesa y los ojos azules. Diego no se fjjaba en ella nunca, si no era para decirle que no se pusiera una falda tan corta y unas botas tan altas. Diego le parecía un estúpido, pero es que, a Liliana, últimamente, todo el mundo le pareció ajeno a su mundo; a ese mundo que a ratos la frustraba y a ratos le hacía sentir eufórica y no parar de reír sin motivo. Los motivos de Liliana eran evidentes, porque el divorcio de sus padres y las discusiones por su custodia se sucedían sin cesar, como cuando contaba ocho años; en realidad, nunca habían dejado de discutir. A Liliana no le gustaban los chicod, a ratos l...
el corazón quiso convertirse en una esfera y a la esfera en latido y al latido en sonido y al sonido en espera. el corazón quiso dejar de ser corazón, porque, así, tal cual era, nada tenía sentido. el corazón preguntó porqué no era redondo; el cerebro contestó que era imperfecto; y, por esas disquisiciones del destino, cerró los ojos y quedó traspasado por una flecha, grande, blanca, emplumada y perfecta. este corazón no sabía buscar coherentemente y el cazador no tuvo piedad: para eso era un cazador, tengo que decir en su defensa.  la conclusión: era un corazón demasiado débil, joven e inexperto: se culpaba de todo, no se alimentaba y se preocupaba en exceso. Escogimos llevarlo a la sala de despiece, para ver qué se podía hacer, porque su caso era grave en extremo.

Fantasía en verde

Y el hálito mortuorio les devolvió a una realidad distinta e imperfecta. Descubrieron el odio y la ira; descubrieron que tras el perdón se escondían mil puertas y mil heridas nuevas y antiguas; descubrieron que pensaban demasiado; descubrieron que no podían llorar porque les dolía. Todo esto descubrieron mientras viajaban, cuando cruzaban galaxias, en tanto miraban estrellas. Y el dolor no se atenuaba y no sabían cerrarlo, y los seres rojos comenzaron a temerlos; se cerró el salón verde y los sueños vagaron hacia otro lugar. Marina preguntó si el chico del cuento se autolesionaba. Ernesto contestó que no. Marina preguntó de nuevo dónde estaba el planeta de cristal, con su botella y sus nubes grises; él respondió que no lo sabía; ella le dejó un acertijo escrito en un papel. Porque cuando Marina se sentía sola escribía, cuando Marina no podía sentir, escribía, cuando Marina recordaba, escribía. Marina no entendía porqué simpre le pasaba lo mismo, porqué volvía al mismo pu...

Fantasía en verde

-¿Dónde estaba el misterio? -El misterio estaba en todas partes, en la superficie de la piel que no podía tocar, en el agua de la fuente extraña y misteriosa que cumplía los deseos; pero lo cierto es que estuvo desconectada demasiado tiempo, y se durmió, y, cuando despertó, todo era distinto; el tic-tac del reloj era débil y tenue; se preguntó porqué las cosas no sucedían; tal vez se había perdido; solía perderse en la vida de otras personas, y algunas ni siquiera le gustaban, solía perderse en el desánimo y no comprendía. -¿Qué es lo que no comprendía?- pregunté. -Nada, creo que no comprendía nada, al menos no había descubierto como mantener la puerta del Salón rojo de los Juegos Verdes abierta. -¿ Y eso qué es?- preguntó García. -Hummm, no lo sé con exactitud. Hace mucho tiempo de eso. Está cansada y todo lo demás poco le importa. El anciano la condena a repetir lo mismo muchas veces. -¿Cuántas veces? -Muchas. -Bien... pues: dime: ella estaba equivocada, encerrada en su torre de diam...

.-.-.-

Susurré un día una melodía diferente hecha por y para el corazón descubrí a la apatía escondida tras una máscara de indiferencia me dije que nada terminaría sin mí que nada sería que nadie podría y el amor entró silencioso, suave y miserable se perdió entre las nubes se retorció entre las mentiras se hagó en el silencio y, valientemente, con osadía se permitió pedir un único deseo: [por eso soy y la pasión es lo más importante, por eso no soy indiferencia, ni silencio, por eso soy imágenes, letras, palabras, por eso soy eso. sin mí no puedo escucharte latir si mí no puedo pero es que no consigo deshacerme el tiempo suficiente y ser tu agua tu latido tu silencio y mirarte dormir entre mis brazos para olvidar que no duermo]  --------------------------------------------------------------------------------------- Natahn Ota "La separación entre creador y creado explica más cosas. En el caso de la ciencia, por ejemplo, explica que la ciencia pueda enseñarse. La obra, una vez creada, ...

Alicia y el gato

 Benjamin Lacombe  El zapato quedó en la escalera, comprimido y deslustrado, casi como si hubiese ardido en su intento de ser salvado del suelo. La calabaza se convirtió en ratón y el ratón en hada. Cenicienta se preguntó dónde carajo estaba el príncipe. Cenicienta se preguntó para qué lo necesitaba. Nadie le había contado la parte macabra de los cuentos infantiles: como los pies de sus hermanastras habían sido cortados para ajustarse a un estúpido zapato, como su mente se volatilizó con la envidia y como el hada madrina comenzó a perder su lustre y a envejecer en la casa. Cenicienta no regresó a casa. Cenicienta buscó el túnel de los deseos, de esos que te transportan a un lugar impecable y real. Cenicienta descubrió que nada era como se lo habían contado. Entre tanta ceniza, entre tantas lágrimas, nunca conseguía ver la verdad. El gato de chesire la observaba desde la ventana. [...]

Erik-A

Pero Erik-A era algo más que una buscadora, algo más que una superviviente, Erik-A era una cazadora. La caja se abrió con facilidad y le enseñó todas los elementos que el ente no podía ver. Su mente de química los clasifico en un segundo, los separó por densidades, los balanceó, los midió y los volteó. El compuesto perfecto apareció ante ella con su sublime ardor de fuego y su inestable equilibrio. Intentó no moverse para no perforar la esfera. Tendría que transportarla escaleras abajo, y eso no era nada sencillo: como mantener un huevo sobre una cuchara con los ojos vendados.   La puerta multidimesional se abrió junto con la caja y el mutante tendió la mano a través, pero ella no pensaba entregársela; no después de todo lo que le había costado conseguirla. Tres planetas, dos agujeros negros y las dos últimas galaxias; podían irse a la puta mierda sus normas, su caja y el jodido contenido. La esfera de oro líquido la siguió escaleras abajo. Su compañero la estaba esperando en el úl...

Shine on

Encontró su reflejo en la pálida luz: la luna mortecina la encontró con una sonrisa en los labios todo el mundo tiene que morir sobre algo sobre las flores o sobre el musgo sobre los recuerdos, sobre el dolor, sobre la pérdida todo el mundo tiene que morir pálido y triste cuando no encuentra su reflejo El espejo estaba roto.  Eli Effenberger 

Erik-A

Y, cuando subió, encontró muchas cosas en el piso superior. Estaba vacío, pero contenía muchas cosas. Eran objetos que recordaba, de esos que una vez amueblaron una casa normal, de los que no existían, aunque estaban por todas partes, en la habitación rectangular y polvorienta. La mujer se acecó a la ventana y esperó. Las gafas de sol impedían que le sol asfixiante la cegara. Se encontró observando los árboles que delineaban la carretera. Se ajustó las gafas de aviador y encendió el comunicador, un aparato pequeño, delgado, plano y alargado, compuesto de luz blanca brillante. En la misma habitación se desplegó un único componente. No era un mutante y, pese a todo, en ese lado si lo era, en el otro lado, Erik-A era la mutante. -¿Todo bien?- preguntó la voz. -Todo bien- contesto Erik-A, moviéndose por la habitación en línea recta. -Tienes que encontrar una caja, ¿la ves? -¿Qué coño quieres que vea? ¿ Una caja, una puta caja? -¿Para qué te he entrenado? Yo no puedo pasártela- dijo el ente...

La espada y la flor

Nunca me pregunto dónde está la verdad, la vida es demasiado corta. Los años, esos que ingratamente pasé en el Pozo de la Sabiduría, no me trajeron ningún beneficio; sólo sé que existe una única verdad. Hace mucho que la casa grande se quedó vacía, los niños ya no juegan , ya no oigo el sonido de sus voces. A veces me pregunto porqué derramaron tanta sangre, para qué utilizaron los cuchillos, porqué se molestaron en cortarles la cabeza; de improviso me pregunto porqué escribo, cuando, instantes después de cada pérdida, mi mente se comprime en un punto oscuro. Los dibujos sobre la mesa me devuelven imágenes, pero esta es la verdad: la nueva casa me gusta. Es un piso pequeño, casi vacío, desestructurado sin Susie -la chica de antes-, al menos lo estaba hasta que llegué yo. Quiero pensar que ningún hecho es fortuito, que la sensación de bienestar no es pasajera, pero todos somos pasajeros. El viaje está comprimiéndose, la información no se expande, las caras de la gente... están tristes, ...

Cathy Laplace

 Ray Caesar consort  Y se quedó dormida, no sé por cuanto tiempo, no sé si el tiempo la durmió... o.. (tal vez)... fueron sus propias pesadillas, todas y cada una de ellas, cuando no podía dormir. Y no supo atravesar el bosque, porque el bosque estaba helado, y, allí, entre el frío, se quedó dormida: sólo así podría terminar todos sus cuentos.
-Y, entonces, ¿para qué necesita la Luz a la Oscuridad?- preguntó el niño. -No lo sé- dijo el anciano-, pero creo que la Luz se muere sin la Oscuridad, igual que cuando tú no logras encontrar tu sombra en un día sin sol. -No entiendo nada- dijo el niño. -Yo tampoco- contestó el anciano sonriente-, pero sé que es así desde el principios de los tiempos.
 Natalie Sahau Love and  Doves La bailarina no quiso ser marioneta la bailarina se vistió de rojo la bailarina tejió una corona de paz y blancura y pese a las cuerdas y las lágrimas a pesar de su níveo rostro de porcelana y su corazón dormido sobre la silla eligió ser libre amarse y ser amada escogió vestirse de blanco: de blanco la falda el cabello blanco la corona de princesa blanca

amanecer

extiendes tus manos hacia la aurora, poeta en la aurora encuentras el amanecer la aurora rosada sonríe en tus brazos el apasionado amante se deshace se desprende obvia sentir el amanecer elige perderse en tus ojos rosados en tus labios rosados en los pétalos rosados perdidos en la isla de las caricias inmensas de los sentimientos puros eterna habitación de las cimbreantes musas de las acuáticas sirenas de los bellos abrazos del envolvente amanecer