En una esquina del bar hay un gato despanzurrado. Las tripas no están fuera, el pelo está ya algo seco y tirante. Imagino, sólo imagino, que alguien lo ha golpeado: un coche, un vehículo motorizado, un bate de béisbol. Eso me recuerda algo. Me recuerda los veranos en Florida, me recuerda el polvo de la carretera miserable por la que vagaba hace diecisiete años. ¿Que que tiene que ver todo esto con el cadáver de la rata en la carretera, el gato muerto en el garaje, el bar de la esquina? Los chicos tocan música en el garaje; los chicos son casi como en las películas; la chica de la blusa, el chico del pelo rubio. Todos terminan mirando a la rata despanzurrada en la carretera. Acomodado en el taburete de la barra del bar todo me parece distante menos el gato. Ese gato oscuro y esmirriado que alguien atropelló anoche en la carretera. Algo me recuerda otros momentos distintos. El pelo de Marisa verde agua, los ojos de Marisa verde cielo; la camisa flotando en el agua; el cuerpo níveo, el pe...
naif, género negro, chick-lit y microrrelatos - Mi blog de literatura, reflexiones, poemas y otras construcciones mentales: Entre el surrealismo y la ciencia ficción