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Mostrando entradas de septiembre, 2012

La última escalera (el escalón 56)

Un poema único, un poema irrepetible, uno de esos que te dejan en la boca el sabor amargo de un café o un cigarrillo. Un poema, un único poema, uno de esos que te devuelve el mismo sabor anguloso de los días grises.Hoy no llueve, pero el día está triste, los ojos están tristes, las nubes están tristes. Los agujeros entre el cielo y el sol, todos esos tormentosos días de tormenta que te dejan el mismo sabor amargo.Hoy no llueve, el jardín se ha cubierto de pelo, de púas y pinchos, de cactus. ¿Qué tiene que ver todo esto con ese café amargo y con los días grises? Qué tiene que ver la escritura con el café amargo, con los días soleados, con las puertas por abrir. Puedo esparcir un pedazo,o abrir la puerta, la puerta que quedó cerrada el otro día al final de la escalera.En el sótano frío, entre las chimeneas de esa ciudad de fantasía podría recocerme como un huevo. Quizás, en el momento en que al subir y pisar el peldaño que queda, blanco y ajedrezado y predispuesto... me dé cuenta que tra...