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Untitled 4


-Cuando decida sacar a pasear a Didier, tendrá que ser sin lluvia y sin paraguas- Mar se encaró con Bruno.

Las gotas de lluvia repiqueteaban en el paraguas; el fondo interior evocaba precisamente eso: lluvia; agua y un día fresco y despejado. Era denoche y llovía un montón.- Después de la rotura del femur está de peor humor, no creo que salgamos antes del 23 del próximo mes.

Bruno se detuvo justo enfrente del edificio de apartamentos de Mar. Mar gris le observó con sus ojos ceniza. Marisa comenzó a preguntarse si pensaba recolocar el bonito soporte antilluvia sobre su cabeza, o dejaría que se mojara hasta los huesos  mientras recordaba el día en que Mar Gris apareció en la vida de Mar Rojo y de Mar Azul.

-Nada de eso, mañana te acompaño a la veterinaria y conseguimos un adiestrador, para ti y para el perro.

-Muy gracioso, peque. Reestructuramos los eslabones perdidos de mi historia y dejamos de tener el Didier diabólico de Mar gris. ¿Vas a pasar por el loft de Dominique por la tarde?

-Seguro. Te llamo.

-Claro.- Bruno se marchó, dejando a Marisa al pie de las escaleras, con las gotas de agua resbalándole por la frente y el vestido moteado.

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