Ir al contenido principal

Brujas




Entendió que todas las cosas eran un libro cerrado; viejo, feo y sucio. Rock Rose estaba enfadada. Sentada sobre la roca fría de un amanecer azul y rosa desvaído. El elfo se sentó junto a la ninfa y contemplaron el camino de los sauces. Fríos. Los edificios eran fríos tras su cristal; largiruchos los sombreros y los edificios.

Rose sonrió a la chimenea, dejó escapar una nube de humo de entre los labios apagados y se sentó. La manta era de pelo. El sofá era de ese capitoné demodé que se había puesto de moda como la palabra había caído en desuso. Damián daba vueltas a la mesa; se le enroscó el rabo. Rose desenredó los flecos de pelo de los cables de la lámpara de pie grande. Ernesto y Clara esperaban en la puerta a que sonara el timbre. Ding - Dong. Un ladrido. La puerta abierta de para en par. Un apartamento inmenso en uno de los mejores bosques de edificios de New York City. Para entonces los flases la habían a turdido lo suficiente. El elfo proyectó su sombra sobre uno de los sauces, la sombra jugueteó con la hierba. Rock y Hamilton volvieron a casa, a la casa del río.

- ¿Esta es la historia?- preguntó Ernst. Clara estaba confundida.
-Bueno. Lo es y no lo es- explicó Rose-. Es una de ellas. No confundas los deseos con la realidad.¿Queréis beber algo? Tengo cerveza en el congelador. La boca se plegó iluminando la cara pálida y gomosa. Los dientes eran blancos.

- ¿Vas a contarnos el secreto, Rock Rose?
'No es buen momento', contestó. `Demasiados viajes, cambios de residencia y de hogar. La casita de muñecas está abandonada y esa tipa sigue recortándole las uñas.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Acertijos

-Al otro lado del jardín encontrarás una llave. Pero, recuerda esto: la única forma de abrir una puerta es esperando. Dio la vuelta. Tantos callejones sin salida le estaban aturdiendo. La mente se complicaba en pensamientos recurrentes, el sonido de las tripas en el estómago, con hambre todo el tiempo. David LaChapelle Buscaba la puerta, la puerta que tendría que abrir con maestría, la puerta de entrada, la puerta de salida. Necesitaba soluciones o eso creía. Tenía soluciones todo el tiempo, incubando en su mente, como un virus totalmente informático de información comprimida. "¿Oyes eso?" Escuchó con atención y escuchó el sonido rítmico de las gotas al caer y no supo en qué lugar caían, pero llegó al final del jardín. "¿Oyes eso, ves eso?" -¿La luz? -Sí, la luz. -No se puede oír la luz- afirmó el pasajero.- No se puede. -Se puede oír la luz y ver el cielo y escuchar el viento, se puede oír la luz. Abre la puerta.

Figuras

Mis sueños están acompañados de briosas sombras de corceles negros Busco en los anaqueles de la biblioteca unos legajos sobre el sueño extenso que mi desasosiego calme y en paz me sostenga esperando el postrero solsticio la Navidad sorda y muda con su árbol hecho de libros, de fieltro, de estanterías Mi lecho está lleno de corceles blancos de nubes y brumas de blanca añoranza mas lo que no ha de salir sale y lo que ha de salir espera en el negro horizonte de la noche Cuando amanece llega el jinete sin cabeza intuye que el hueco sobre el... Sólo las pesadillas caben dentro de un sueño. Estatua. Has vencido. Al tejido horario; la hora de Londres, la hora de Roncesvalles Entre muchos huesos el jinete encontró su cabeza y ahí sigue. Así les doy forma a mis muñecos con embalsamado artístico. Figuras.

Dolls

En efecto, la muñeca estaba triste , aunque la habían reconstruido. Alguien la envío con matasellos hasta la casa de muñecas. Una casa grande, bonita, donde cabían desde las muñecas más esperpenticas ( y muñecos), hasta las más bonitas. Las había de porcelana; con el pelo dorado; pelirrojas; con traje de época; medievales; de goma, de fieltro y hasta de corcho. -¿De corcho? -Es lo último que se me a ocurrido -le contestó el juguetero a Rudolf. Rudolf tenía la nariz roja por el frío. - ¿Y qué hay de Brujas? -Brujas está en Bélgica, pero es cierto, que, en parte, existe un lugar en donde puedes encontrar unas cuantas El reno le interrumpió. No estaba para esos juegos mientras se acercaban las navidades y aún no había pedido sus cuatro deseos. En el apartamento los chicos se cansaron de criticar a la chica que había encontrado a Rock Rose entre la maleza. Clara decicdió que quería pintarse las uñas. Ernesto dejó la cerveza y se acercó un poquito a la chimenea... sólo un poquito- dijo. La ...