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Nothing



Intentas ajustarte a mis ensoñaciones, pero no eres nada nuevo. Bajas la calle con la falda impolutamente blanca y lisa, con el ropero a medio vaciar, de viaje hacia Venecia, hacia sus ríos acanalados y sus frisos antiguos y sus emancipaciones - hacia las máscaras-. Te veo bajar la calle con las rodillas flexionadas, con el corazón medido por el pulsómetro, corriendo, frenando en cada paso. Te pierdo de vista. Suena el teléfono. María se duerme sobre el teclado del ordenador. El artículo llegará tarde y la despedirán del trabajo. Será lento el deambular por las calles; mientras, tú, con tu falda verde cemento... Ese otro con sus pantalones de deporte y los anchos pectorales y la respiración armónica... será tarde para detener su caminar hacia la vía del tren. El paso a nivel. María no quiere un nuevo trabajo. Sigue observando por la ventana del piso 12 del edificio nuevo con sus nuevos prismáticos. El rifle apoyado en el hombro y un único disparo que no acierta el blanco. Como ya he dicho, María no quiere un nuevo trabajo. Sigue al hombre por las escaleras, hacia el Underground, con su aspecto delicado y teñido de negro, escuálido. El chico de las botas negras la mira, cruzan un par de palabras. El corredor está absolutamente controlado; "que alguien siga a la chica de la falda, la que lleva una bomba debajo de la blusa".

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Acertijos

-Al otro lado del jardín encontrarás una llave. Pero, recuerda esto: la única forma de abrir una puerta es esperando. Dio la vuelta. Tantos callejones sin salida le estaban aturdiendo. La mente se complicaba en pensamientos recurrentes, el sonido de las tripas en el estómago, con hambre todo el tiempo. David LaChapelle Buscaba la puerta, la puerta que tendría que abrir con maestría, la puerta de entrada, la puerta de salida. Necesitaba soluciones o eso creía. Tenía soluciones todo el tiempo, incubando en su mente, como un virus totalmente informático de información comprimida. "¿Oyes eso?" Escuchó con atención y escuchó el sonido rítmico de las gotas al caer y no supo en qué lugar caían, pero llegó al final del jardín. "¿Oyes eso, ves eso?" -¿La luz? -Sí, la luz. -No se puede oír la luz- afirmó el pasajero.- No se puede. -Se puede oír la luz y ver el cielo y escuchar el viento, se puede oír la luz. Abre la puerta.

Figuras

Mis sueños están acompañados de briosas sombras de corceles negros Busco en los anaqueles de la biblioteca unos legajos sobre el sueño extenso que mi desasosiego calme y en paz me sostenga esperando el postrero solsticio la Navidad sorda y muda con su árbol hecho de libros, de fieltro, de estanterías Mi lecho está lleno de corceles blancos de nubes y brumas de blanca añoranza mas lo que no ha de salir sale y lo que ha de salir espera en el negro horizonte de la noche Cuando amanece llega el jinete sin cabeza intuye que el hueco sobre el... Sólo las pesadillas caben dentro de un sueño. Estatua. Has vencido. Al tejido horario; la hora de Londres, la hora de Roncesvalles Entre muchos huesos el jinete encontró su cabeza y ahí sigue. Así les doy forma a mis muñecos con embalsamado artístico. Figuras.

Dolls

En efecto, la muñeca estaba triste , aunque la habían reconstruido. Alguien la envío con matasellos hasta la casa de muñecas. Una casa grande, bonita, donde cabían desde las muñecas más esperpenticas ( y muñecos), hasta las más bonitas. Las había de porcelana; con el pelo dorado; pelirrojas; con traje de época; medievales; de goma, de fieltro y hasta de corcho. -¿De corcho? -Es lo último que se me a ocurrido -le contestó el juguetero a Rudolf. Rudolf tenía la nariz roja por el frío. - ¿Y qué hay de Brujas? -Brujas está en Bélgica, pero es cierto, que, en parte, existe un lugar en donde puedes encontrar unas cuantas El reno le interrumpió. No estaba para esos juegos mientras se acercaban las navidades y aún no había pedido sus cuatro deseos. En el apartamento los chicos se cansaron de criticar a la chica que había encontrado a Rock Rose entre la maleza. Clara decicdió que quería pintarse las uñas. Ernesto dejó la cerveza y se acercó un poquito a la chimenea... sólo un poquito- dijo. La ...