Intentas ajustarte a mis ensoñaciones, pero no eres nada nuevo. Bajas la calle con la falda impolutamente blanca y lisa, con el ropero a medio vaciar, de viaje hacia Venecia, hacia sus ríos acanalados y sus frisos antiguos y sus emancipaciones - hacia las máscaras-. Te veo bajar la calle con las rodillas flexionadas, con el corazón medido por el pulsómetro, corriendo, frenando en cada paso. Te pierdo de vista. Suena el teléfono. María se duerme sobre el teclado del ordenador. El artículo llegará tarde y la despedirán del trabajo. Será lento el deambular por las calles; mientras, tú, con tu falda verde cemento... Ese otro con sus pantalones de deporte y los anchos pectorales y la respiración armónica... será tarde para detener su caminar hacia la vía del tren. El paso a nivel. María no quiere un nuevo trabajo. Sigue observando por la ventana del piso 12 del edificio nuevo con sus nuevos prismáticos. El rifle apoyado en el hombro y un único disparo que no acierta el blanco. Como ya he dicho, María no quiere un nuevo trabajo. Sigue al hombre por las escaleras, hacia el Underground, con su aspecto delicado y teñido de negro, escuálido. El chico de las botas negras la mira, cruzan un par de palabras. El corredor está absolutamente controlado; "que alguien siga a la chica de la falda, la que lleva una bomba debajo de la blusa".
Intentas ajustarte a mis ensoñaciones, pero no eres nada nuevo. Bajas la calle con la falda impolutamente blanca y lisa, con el ropero a medio vaciar, de viaje hacia Venecia, hacia sus ríos acanalados y sus frisos antiguos y sus emancipaciones - hacia las máscaras-. Te veo bajar la calle con las rodillas flexionadas, con el corazón medido por el pulsómetro, corriendo, frenando en cada paso. Te pierdo de vista. Suena el teléfono. María se duerme sobre el teclado del ordenador. El artículo llegará tarde y la despedirán del trabajo. Será lento el deambular por las calles; mientras, tú, con tu falda verde cemento... Ese otro con sus pantalones de deporte y los anchos pectorales y la respiración armónica... será tarde para detener su caminar hacia la vía del tren. El paso a nivel. María no quiere un nuevo trabajo. Sigue observando por la ventana del piso 12 del edificio nuevo con sus nuevos prismáticos. El rifle apoyado en el hombro y un único disparo que no acierta el blanco. Como ya he dicho, María no quiere un nuevo trabajo. Sigue al hombre por las escaleras, hacia el Underground, con su aspecto delicado y teñido de negro, escuálido. El chico de las botas negras la mira, cruzan un par de palabras. El corredor está absolutamente controlado; "que alguien siga a la chica de la falda, la que lleva una bomba debajo de la blusa".

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