Ir al contenido principal

La última escalera (el escalón 56)


Un poema único, un poema irrepetible, uno de esos que te dejan en la boca el sabor amargo de un café o un cigarrillo. Un poema, un único poema, uno de esos que te devuelve el mismo sabor anguloso de los días grises.Hoy no llueve, pero el día está triste, los ojos están tristes, las nubes están tristes. Los agujeros entre el cielo y el sol, todos esos tormentosos días de tormenta que te dejan el mismo sabor amargo.Hoy no llueve, el jardín se ha cubierto de pelo, de púas y pinchos, de cactus. ¿Qué tiene que ver todo esto con ese café amargo y con los días grises? Qué tiene que ver la escritura con el café amargo, con los días soleados,
con las puertas por abrir. Puedo esparcir un pedazo,o abrir la puerta, la puerta que quedó cerrada el otro día al final de la escalera.En el sótano frío, entre las chimeneas de esa ciudad de fantasía podría recocerme como un huevo. Quizás, en el momento en que al subir y pisar el peldaño que queda, blanco y ajedrezado y predispuesto... me dé cuenta que tras esa hoja de color de oro, están otras y más otras y más otras... Los pedazos que quedaron por recoger de fantasía, esos que no olvidamos nunca, que dejamos en el camino cerca de Escaragot.


Aliodana no sabe dónde estoy, si subo o bajo la escalera. Antes era una de caracol; y el caracol reptando por la hierba. Pronto volveré a casa. Pronto las puertas dejarán de ser un misterio, todas y cada una de las puertas. ¿De colores? Impecables. La Ciudad roja no está lejos; no pienso quedarme aquí todo ese tiempo del mundo que me han concedido, no pienso quedarme más del suficiente. Merlín me dice que no me sofoque, que no me aturda, que no piense. ¿Qué diablos sabe Merlín de estas cosas?Merlín me dice que no puedo abrirme paso entre la gente, que no suba la escalera hasta el infinito, que no desgaje la bola de plata; abierta. no es nada; cerrada... tal vez... Pero no pienso en esas cosas, en estos y en otros misterios. Merlín... Merlín es una persona bastante distinta al mago, bastante distinta a todo lo que Aliodana ha imaginado. ¿Quién es Merlín?



Comentarios

Entradas populares de este blog

Acertijos

-Al otro lado del jardín encontrarás una llave. Pero, recuerda esto: la única forma de abrir una puerta es esperando. Dio la vuelta. Tantos callejones sin salida le estaban aturdiendo. La mente se complicaba en pensamientos recurrentes, el sonido de las tripas en el estómago, con hambre todo el tiempo. David LaChapelle Buscaba la puerta, la puerta que tendría que abrir con maestría, la puerta de entrada, la puerta de salida. Necesitaba soluciones o eso creía. Tenía soluciones todo el tiempo, incubando en su mente, como un virus totalmente informático de información comprimida. "¿Oyes eso?" Escuchó con atención y escuchó el sonido rítmico de las gotas al caer y no supo en qué lugar caían, pero llegó al final del jardín. "¿Oyes eso, ves eso?" -¿La luz? -Sí, la luz. -No se puede oír la luz- afirmó el pasajero.- No se puede. -Se puede oír la luz y ver el cielo y escuchar el viento, se puede oír la luz. Abre la puerta.

Figuras

Mis sueños están acompañados de briosas sombras de corceles negros Busco en los anaqueles de la biblioteca unos legajos sobre el sueño extenso que mi desasosiego calme y en paz me sostenga esperando el postrero solsticio la Navidad sorda y muda con su árbol hecho de libros, de fieltro, de estanterías Mi lecho está lleno de corceles blancos de nubes y brumas de blanca añoranza mas lo que no ha de salir sale y lo que ha de salir espera en el negro horizonte de la noche Cuando amanece llega el jinete sin cabeza intuye que el hueco sobre el... Sólo las pesadillas caben dentro de un sueño. Estatua. Has vencido. Al tejido horario; la hora de Londres, la hora de Roncesvalles Entre muchos huesos el jinete encontró su cabeza y ahí sigue. Así les doy forma a mis muñecos con embalsamado artístico. Figuras.

Dolls

En efecto, la muñeca estaba triste , aunque la habían reconstruido. Alguien la envío con matasellos hasta la casa de muñecas. Una casa grande, bonita, donde cabían desde las muñecas más esperpenticas ( y muñecos), hasta las más bonitas. Las había de porcelana; con el pelo dorado; pelirrojas; con traje de época; medievales; de goma, de fieltro y hasta de corcho. -¿De corcho? -Es lo último que se me a ocurrido -le contestó el juguetero a Rudolf. Rudolf tenía la nariz roja por el frío. - ¿Y qué hay de Brujas? -Brujas está en Bélgica, pero es cierto, que, en parte, existe un lugar en donde puedes encontrar unas cuantas El reno le interrumpió. No estaba para esos juegos mientras se acercaban las navidades y aún no había pedido sus cuatro deseos. En el apartamento los chicos se cansaron de criticar a la chica que había encontrado a Rock Rose entre la maleza. Clara decicdió que quería pintarse las uñas. Ernesto dejó la cerveza y se acercó un poquito a la chimenea... sólo un poquito- dijo. La ...