Ir al contenido principal

Sin título (cuando)



Para Liliana todas esas cosas eran de lo más normal: Porque hacía tiempo que Liliana había decidido ser otra persona, hacía tiempo que lo había enviado todo al infierno (al suyo personal); hacía mucho que no estaba enfadada con su madre, -mucho... del tiempo en que había dejado de mortificarle tener "su" vida y no otra-; mucho, mucho para comprender que estaba harta de vivir en un mundo reducido y parásito. Si a esto nos referimos, Lili, había dejado de ser una hipocondríaca hacía tiempo; lo de ser una hipócrita la traía sin cuidado, y lo de llevarse bien con Al. J... Liliana había decidido que Al J. era un imbécil y nada ni nadie podrían cambiarlo.

Esa tarde decidió que se iría con su padre, que viviría cerca de la Riviera Francesa y que cometería todos esos disparates atroces que tenían que ver con hacer lo correcto hasta estampar la cabeza.
Nadie le había contado cómo afrontar los problemas, alejar los dolores, comprender a la gente y dejar de sentirse ajena. Muchas veces pensaba si era la decisión correcta; Lil comprendió que la decisión correcta le provocaba dolor de cabeza. Porque Lil era buena todo el tiempo; correcta, inmensamente llana, inmensamente pura e inocente [inmensamente aburrida]. Pero decidió, y, después de todo, cerró la última etapa de su vida. De esa vida que se le antojaba dura, pesada y espesa.

                                                      ...................................................

Al  J. bostezó. Lil se extrañó de verlo de una forma tan distinta, con ese amor infinito que los años te hacen olvidar, con ese afecto sincero que se te desborda en las venas un día e implica confianza y pudor y amargura.


En estas estamos mientras los chicos deciden qué quieren beber, qué piensan fumar, hasta dónde piensan intentar forzar los acontecimientos... Carola está francamente decepcionada por las acusaciones de Ralph. En un intento de discernir la mentira de la verdad, se queda sola delante de la vitrina de los bizcochos fríos; un perro languidece en la acera, presa del calor; Gabriel decide instantáneamente que Lil pasará con él ese verano y todos los veranos del resto de su vida. Mientras tanto, la mujer del mostrador observa una mosca revolotear y se sacude una araña del pelo con una parsimonia sorprendente para su edad. Y lo sorprendente es que, ese verano, Lil se dejará caer por la piscina de su padre, por la vida de su padre y por todas las vidas que le da la gana. Lo sorprendente es que Lil decida por una vez por sí misma y este relato termine de llenarse de decisiones.


La ficción dista bastante de la realidad. Lo cierto es que Lil consiguió un empleo ese verano, cerca de la piscina municipal; dejó a Al J. empantanado con Gisela y comenzó un curso de inglés. Gabriel se aficcionó a visitarla y llenarle la casa de bombones. Lil terminó locamente enamorada antes de que se fueran los últimos turistas. La opción de dejar de odiar a su madre tal vez fuera la más sensata, pero no resolvía la ecuación. No resolvía el inmenso vacío, no resolvía casi nada: excepto que, al año siguiente, consiguió un trabajo de recepcionista en el Tragedi College y se casó con Al J.

Las bragas color de fresa de Liliana quedaron a la altura de los ojos de Al J. el tiempo suficiente para saber que estarían juntos el resto de su vida.

Pero todo esto sucedió en el pasado inmediato de Lil: cuando perdió el trabajo y comenzó a recordar su vida en trocitos, pequeños y consistentes.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Acertijos

-Al otro lado del jardín encontrarás una llave. Pero, recuerda esto: la única forma de abrir una puerta es esperando. Dio la vuelta. Tantos callejones sin salida le estaban aturdiendo. La mente se complicaba en pensamientos recurrentes, el sonido de las tripas en el estómago, con hambre todo el tiempo. David LaChapelle Buscaba la puerta, la puerta que tendría que abrir con maestría, la puerta de entrada, la puerta de salida. Necesitaba soluciones o eso creía. Tenía soluciones todo el tiempo, incubando en su mente, como un virus totalmente informático de información comprimida. "¿Oyes eso?" Escuchó con atención y escuchó el sonido rítmico de las gotas al caer y no supo en qué lugar caían, pero llegó al final del jardín. "¿Oyes eso, ves eso?" -¿La luz? -Sí, la luz. -No se puede oír la luz- afirmó el pasajero.- No se puede. -Se puede oír la luz y ver el cielo y escuchar el viento, se puede oír la luz. Abre la puerta.

Figuras

Mis sueños están acompañados de briosas sombras de corceles negros Busco en los anaqueles de la biblioteca unos legajos sobre el sueño extenso que mi desasosiego calme y en paz me sostenga esperando el postrero solsticio la Navidad sorda y muda con su árbol hecho de libros, de fieltro, de estanterías Mi lecho está lleno de corceles blancos de nubes y brumas de blanca añoranza mas lo que no ha de salir sale y lo que ha de salir espera en el negro horizonte de la noche Cuando amanece llega el jinete sin cabeza intuye que el hueco sobre el... Sólo las pesadillas caben dentro de un sueño. Estatua. Has vencido. Al tejido horario; la hora de Londres, la hora de Roncesvalles Entre muchos huesos el jinete encontró su cabeza y ahí sigue. Así les doy forma a mis muñecos con embalsamado artístico. Figuras.

Dolls

En efecto, la muñeca estaba triste , aunque la habían reconstruido. Alguien la envío con matasellos hasta la casa de muñecas. Una casa grande, bonita, donde cabían desde las muñecas más esperpenticas ( y muñecos), hasta las más bonitas. Las había de porcelana; con el pelo dorado; pelirrojas; con traje de época; medievales; de goma, de fieltro y hasta de corcho. -¿De corcho? -Es lo último que se me a ocurrido -le contestó el juguetero a Rudolf. Rudolf tenía la nariz roja por el frío. - ¿Y qué hay de Brujas? -Brujas está en Bélgica, pero es cierto, que, en parte, existe un lugar en donde puedes encontrar unas cuantas El reno le interrumpió. No estaba para esos juegos mientras se acercaban las navidades y aún no había pedido sus cuatro deseos. En el apartamento los chicos se cansaron de criticar a la chica que había encontrado a Rock Rose entre la maleza. Clara decicdió que quería pintarse las uñas. Ernesto dejó la cerveza y se acercó un poquito a la chimenea... sólo un poquito- dijo. La ...