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W- Final.





Margaret Keane
El dolor de cabeza se hace insoportable por momentos y ya sé a quien no acercarme, al gato peludo, mohoso, pútrido, abandonado entre la basura. ¿Quién te ha dicho que tienes que rescatar a todos los gatos muertos? Deja a esos que te arrastran a las profundidades de tu mente y te obligan a ser un reflejo descolorido del que alimentarse. Con el tiempo olvidarás el dolor de cabeza, o eso esperas. ¿Alguien sabe cómo soltar el dolor de cabeza, como dejar de estar aturdida? Esto no es una reflexión, no es ni siquiera una queja, es la certeza de que me han infectado el cerebro. No es demasiado tarde, sólo necesitas espacio,
espacio entre las paredes, entre las conexiones recreativas de tu mente. Espacio. Al fin y al cabo ya has avanzado y nadie puede hacer que retrocedas. Qué pesada resulta la ira en la cabeza, la sensación abstracta de que no debieras haberle conocido, al absurdo hombre del cigarro, que vive en W y no entiende que el final estaba impreso desde el principio.

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Acertijos

-Al otro lado del jardín encontrarás una llave. Pero, recuerda esto: la única forma de abrir una puerta es esperando. Dio la vuelta. Tantos callejones sin salida le estaban aturdiendo. La mente se complicaba en pensamientos recurrentes, el sonido de las tripas en el estómago, con hambre todo el tiempo. David LaChapelle Buscaba la puerta, la puerta que tendría que abrir con maestría, la puerta de entrada, la puerta de salida. Necesitaba soluciones o eso creía. Tenía soluciones todo el tiempo, incubando en su mente, como un virus totalmente informático de información comprimida. "¿Oyes eso?" Escuchó con atención y escuchó el sonido rítmico de las gotas al caer y no supo en qué lugar caían, pero llegó al final del jardín. "¿Oyes eso, ves eso?" -¿La luz? -Sí, la luz. -No se puede oír la luz- afirmó el pasajero.- No se puede. -Se puede oír la luz y ver el cielo y escuchar el viento, se puede oír la luz. Abre la puerta.

Figuras

Mis sueños están acompañados de briosas sombras de corceles negros Busco en los anaqueles de la biblioteca unos legajos sobre el sueño extenso que mi desasosiego calme y en paz me sostenga esperando el postrero solsticio la Navidad sorda y muda con su árbol hecho de libros, de fieltro, de estanterías Mi lecho está lleno de corceles blancos de nubes y brumas de blanca añoranza mas lo que no ha de salir sale y lo que ha de salir espera en el negro horizonte de la noche Cuando amanece llega el jinete sin cabeza intuye que el hueco sobre el... Sólo las pesadillas caben dentro de un sueño. Estatua. Has vencido. Al tejido horario; la hora de Londres, la hora de Roncesvalles Entre muchos huesos el jinete encontró su cabeza y ahí sigue. Así les doy forma a mis muñecos con embalsamado artístico. Figuras.

Dolls

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