Estaba sobre el tejado negro de ceniza, sobre su vida desenmascarada, sobre sus heridas cerradas- las que podía abrir, cerrar, hacerlas sangrar-. ¿Cuánto poder tienes? Pero no lo sabes, porque las falsas expectativas te hacen vacilar. Eso es lo que crees, por ese rasguño y todas las consecuencias; aunque sobre el tejado puedes volar y convertirlo en algo blanco y puro. Es tu lugar: ese desde donde puedes contemplarlos, contemplar la ciudad, contemplarte desde fuera. Llega, te susurra palabras incomprensibles y te dejas caer... tus alas se despliegan para sostenerte y caes, caes, caes, hasta elevarte, hasta contenerte, hasta poder sostener tus propias alas y volar. Siempre eres así, pero, en ocasiones, se te olvida. Sentiste el
paraíso de su mente, de la tuya, tal vez puedas perpetuarlo, enlazarlo, pero comprender, oh, comprender está reservado a los dioses...
Déjate caer, déjate caer, al menos eres un águila, déjate caer sobre el viento: Ahora. el viento es el latido, el viento es el alma, el viento... Los lobos conocen el viento y tú conoces bien a los lobos, los lobos del Bosque Rojo.
Bosque Rojo?
| João Arraes |
quién es Bosque Rojo? Todos tenemos uno, nos perdemos entre los árboles y encontramos lobos que olisquean el viento, lo escuchan, se pierden en sus misterios.
Tic-top. La calma. La esperanza.
No pensar. El calor
Te recuerdo
tu puedes ser uno de los lobos del bosque. Puedes amar a los lobos.
lobos. Ojos azules, palabras. con ellas abrirás las puertas del mundo.
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