[Ecuaciones]
¿quieres mi alma blanca?: pues tómala
mi mente absurda, mis palabras, todas vacías sin ti!!
cada instante en que no estoy contigo
me contiene el sentimiento de mi propia existencia
y a cada paso, insistente, te filtras entre los pedacitos
brillantes, escurridizos en las manos del tiempo
dibujando el infinito contenido en el agua
mansa de tus ojos
no quiero ser tu musa, no quiero ser la poesía
que se retuerce entre tus brazos cuando no estoy
déjalo pasar: por cada acto un suspiro desde mi garganta
por cada caricia un beso de los labios del viento
en el instante en que te conozco inalterable
en mi mutismo: insisto en desarticular la ecuación con simples palabras
mi camino está escrito en las estrellas, en la ley del karma,
en los estuarios escondidos de tu inteligencia
tan petulante y perfecta en su admonición científica
en su intensa perfección que disgrega mi pudor en una ecuación
perfectamente implementada
[Horas sin dormir]
aun si no estás, es a mí a quien busco
en el perenne nacimiento de todas las cosas
tras el frío y dilatado musgo de una ola verde
adherida a un árbol milenario
tengo miedo, es cierto, pero nada comparado con las certezas que brotan como [raíces
de la pálida contractura de mis neuronas, de mis reflejos aturdidos
trasiego de horas sin dormir, de días por hacer, de sensaciones insípidas...
todas similares. repeticiones infinitas de axiomas innecesarios y estridentes
[Materia]
en la claridad del día procuro encontrar la mañana, la dulce luz que me incita a ser
musa de mis musas, divina promesa de un cielo despejado y limpio
de un ocaso resplandeciente en sus atribuidas expresiones de término y principio
por un casual en esa certeza encuentro que el laberinto se ha desentrañado solo
el caleidoscopio se ha trasnfundido en materia tangible... y el dolor se ha agotado
en un vaso de sangre
[Gatos marrones]
Observa conmigo el horizonte
imperecedero de las cosas muertas
de los relatos y los cuentos
indefinidos
y acompáñame en la ronda nocturna por los tejados
en la noche que convierte en marrones
a todos los gatos
en azules a todas las mariposas
en petrificada fantasía la realidad circundante
en abismo monstruoso el deseo
los minutos en un reloj un tanto fantasmagórico
y suspiro...
porque he de cerrar con mil llaves una puerta de una sola cerradura
escuchar con rebeldía el silencio
allanar el paso de la muerte con mis manos
estrujar la condensación del aire en un precioso segundo...
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No hay palabras, no hay poesía, sólo la decisión de que impere lo prágmatico sobre lo evidente: el sueño que se pudre, dormido en su propia y pesadilla, angustiado, como cuando yo me angustio en la infinita certeza de que debo saltar al vacío"
No hay palabras, no hay poesía, sólo la decisión de que impere lo prágmatico sobre lo evidente: el sueño que se pudre, dormido en su propia y pesadilla, angustiado, como cuando yo me angustio en la infinita certeza de que debo saltar al vacío"
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