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Sin decapitaciones, sólo relojes.



Al fin, el reloj sólo era un reloj  estropeado y la niña no trató de perseguirlo, no rodó ladera abajo para entrar en su cubil. El Conejo Blanco esperó que Alicia preguntara por qué tenía prisa, el motivo de su histerismo cuando acercaba el reloj a su oreja temblorosa para escuchar unas manecillas que se oían con retraso. Para Alicia no era importante el tiempo, puesto que Alicia apenas era una niña y dormía plácidamente al pie de un árbol. ¿Y qué importancia tiene el tiempo para un Conejo de cuento? Llegar tarde a la casa de un sombrerero no es motivo, aunque sea
el Sombrerero Loco. Observándolo todo desde fuera, tuve la absurda conciencia de que la gente se cree cualquier historieta e imagina que en ella está la verdad absoluta de su autor. Alicia sólo buscaba al Gato de Chesire.

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