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El exterminador

No dijo nada. Una sonrisa puede decirlo todo, dejar escapar palabras sin pronunciar y equívocos infinitos. La tonalidad de su cara resultaba harto factible de definir; la caja torácica se expandía con cada inspiración, y los ojos, cuasi muertos, murmuraban paciencia. Morirse no es cosa de muertos, sino de vivos, pero nadie le había explicado que la troposfera y su ineptitud para combinarse con el entorno, pudiesen provocar en su organismo una cierta agonía. Lo aceptaba, meramente, se dejaba llevar hacia el abismo de la inexistencia con calma, pero su cuerpo no correspondía a las órdenes de su cerebro: ¿es que los habitantes de aquel planeta, lleno de agua, de edificios mugrientos, de máquinas obsoletas y un cielo perpetuamente azul cemento, le habían contagiado su
mal? No podía pensar. El hidrocarburo, sin detenerse un segundo, prosiguió en su ascenso hacia la barrera hematoencefálica. Como final no habría una combinación CH4, sino piel cenicienta, pulmones colapsados, ojos inyectados en sangre, un visitante tendido entre unos matorrales y la exposición de una interesante teoría en todos los medios de comunicación masivos del planeta unos días después. No llegarían a tiempo para explicarles que, la vida en la Tierra no era posible, que estaba excesivamente contaminada y que su explorador no había perecido por negligencia.

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Acertijos

-Al otro lado del jardín encontrarás una llave. Pero, recuerda esto: la única forma de abrir una puerta es esperando. Dio la vuelta. Tantos callejones sin salida le estaban aturdiendo. La mente se complicaba en pensamientos recurrentes, el sonido de las tripas en el estómago, con hambre todo el tiempo. David LaChapelle Buscaba la puerta, la puerta que tendría que abrir con maestría, la puerta de entrada, la puerta de salida. Necesitaba soluciones o eso creía. Tenía soluciones todo el tiempo, incubando en su mente, como un virus totalmente informático de información comprimida. "¿Oyes eso?" Escuchó con atención y escuchó el sonido rítmico de las gotas al caer y no supo en qué lugar caían, pero llegó al final del jardín. "¿Oyes eso, ves eso?" -¿La luz? -Sí, la luz. -No se puede oír la luz- afirmó el pasajero.- No se puede. -Se puede oír la luz y ver el cielo y escuchar el viento, se puede oír la luz. Abre la puerta.

Figuras

Mis sueños están acompañados de briosas sombras de corceles negros Busco en los anaqueles de la biblioteca unos legajos sobre el sueño extenso que mi desasosiego calme y en paz me sostenga esperando el postrero solsticio la Navidad sorda y muda con su árbol hecho de libros, de fieltro, de estanterías Mi lecho está lleno de corceles blancos de nubes y brumas de blanca añoranza mas lo que no ha de salir sale y lo que ha de salir espera en el negro horizonte de la noche Cuando amanece llega el jinete sin cabeza intuye que el hueco sobre el... Sólo las pesadillas caben dentro de un sueño. Estatua. Has vencido. Al tejido horario; la hora de Londres, la hora de Roncesvalles Entre muchos huesos el jinete encontró su cabeza y ahí sigue. Así les doy forma a mis muñecos con embalsamado artístico. Figuras.

Dolls

En efecto, la muñeca estaba triste , aunque la habían reconstruido. Alguien la envío con matasellos hasta la casa de muñecas. Una casa grande, bonita, donde cabían desde las muñecas más esperpenticas ( y muñecos), hasta las más bonitas. Las había de porcelana; con el pelo dorado; pelirrojas; con traje de época; medievales; de goma, de fieltro y hasta de corcho. -¿De corcho? -Es lo último que se me a ocurrido -le contestó el juguetero a Rudolf. Rudolf tenía la nariz roja por el frío. - ¿Y qué hay de Brujas? -Brujas está en Bélgica, pero es cierto, que, en parte, existe un lugar en donde puedes encontrar unas cuantas El reno le interrumpió. No estaba para esos juegos mientras se acercaban las navidades y aún no había pedido sus cuatro deseos. En el apartamento los chicos se cansaron de criticar a la chica que había encontrado a Rock Rose entre la maleza. Clara decicdió que quería pintarse las uñas. Ernesto dejó la cerveza y se acercó un poquito a la chimenea... sólo un poquito- dijo. La ...